El blockchain blinda la basura electrónica ITAD

Cada año, millones de equipos informáticos terminan su vida útil en algún sitio.

Algunos renacen como móviles reacondicionados, otros viajan a vertederos lejanos y unos cuantos acaban a la venta en Internet con todos sus datos dentro.

Esa última opción ya le costó a Morgan Stanley más de 163 millones de dólares. Y es justo el agujero que la tecnología blockchain está empezando a cerrar dentro del sector ITAD.

La historia de como el blockchain puede blindar la basura electrónica

Por: Gabriel E. Levy B.

Antes de entrar en materia, conviene aclarar de qué hablamos cuando mencionamos blockchain, esa palabra que muchos asocian solo a bitcoin y criptomonedas.

En realidad es algo mucho más sencillo y a la vez más potente: un libro de registro digital compartido entre varias partes, donde cada anotación queda sellada con una huella criptográfica imposible de alterar sin que todo el sistema lo detecte. Funciona como una cadena de bloques enlazados, en la que modificar uno solo obligaría a reescribir todos los siguientes en cada copia distribuida por el mundo.

Por eso resulta tan útil para certificar trayectorias, propiedades y procesos donde la confianza entre los participantes es frágil o directamente inexistente.

Y aquí encaja con el ITAD como un guante.

Cuando un portátil viejo pasa por seis manos distintas antes de acabar reacondicionado o reciclado, alguien tiene que garantizar que ninguna de esas manos cambió las fechas, falsificó un certificado o se llevó información por el camino.

blockchain hace justamente eso: convierte cada paso del recorrido en una huella permanente, verificable por cualquiera y resistente a manipulaciones.

Lo que durante años fue un acto de fe entre proveedores se transforma en una prueba matemática.

¿Por qué es importate controlar la trazabilidad?

La historia parece sacada de una serie de intriga, pero ocurrió de verdad. En 2016, Morgan Stanley desmanteló dos centros de datos.

Para ahorrarse algo más de cien mil dólares, contrató a una empresa de mudanzas sin experiencia en gestión de equipos informáticos.

Esa empresa subcontrató a otra. Esa otra revendió los discos duros en subastas online sin borrarlos. Un comprador anónimo se topó con datos personales de clientes del banco y dio la voz de alarma.

Quince millones de personas afectadas. Multas del Tesoro estadounidense, sanción de la SEC y una demanda colectiva más tarde, el banco había pagado una factura monumental por algo tan aparentemente aburrido como tirar unos servidores viejos.

Entendiendo el mundo del ITAD

Bienvenidos al mundo del ITAD, siglas en inglés de IT Asset Disposition, o lo que en español se conoce como disposición de activos informáticos. Es la última milla del ciclo de vida tecnológico.

Cuando una empresa renueva los portátiles de sus empleados, jubila un servidor o cierra una oficina, todos esos cacharros tienen que ir a algún sitio.

Alguien debe recogerlos, transportarlos, borrarlos a fondo, decidir si se reacondicionan o se destruyen, recuperar materiales valiosos como cobre, oro y tierras raras, y emitir un certificado que diga que todo se hizo según las reglas.

Un proceso largo, con muchas manos por medio, donde basta un eslabón flojo para que aparezca el caos.

Un colosal nuevo orden en los desechos

El problema no es pequeño. Según el último Global E-waste Monitor de Naciones Unidas, el mundo generó 62 millones de toneladas de basura electrónica solo en 2022.

La cifra es difícil de imaginar, pero ahí va una imagen útil: harían falta un millón y medio de camiones de cuarenta toneladas en fila india para transportarla, suficientes para rodear el planeta entero por el ecuador.

De toda esa montaña, apenas el 22 por ciento se recicló de forma documentada. España no se queda al margen. Cada habitante genera de media casi veinte kilos de residuos electrónicos al año, y se estima que en 2030 el país acumulará más de 800.000 toneladas solo de aparatos vendidos antes de 2024.

Aquí entra la pregunta incómoda. Si le entregas tu portátil viejo a la empresa, ¿quién garantiza que tus correos, fotos, contraseñas guardadas y datos bancarios no acaban en algún rincón oscuro de Internet?

Hasta hace poco, la respuesta era una hoja Excel, un PDF firmado y la palabra de un proveedor. Documentos así se pueden falsificar. Las fechas se pueden cambiar. Los certificados se pueden inventar.

Eso es exactamente lo que descubrió la SEC en el caso del banco neoyorquino: los certificados de destrucción que tenía en sus archivos eran papel mojado.

La blockchain entra justo por esa rendija.

Funciona como un libro de cuentas compartido entre todos los participantes, donde cada movimiento queda firmado con una huella criptográfica que nadie puede modificar después. Imagínate un cuaderno mágico donde cada vez que alguien toca tu portátil viejo, queda escrito con tinta invisible para los manipuladores: la recogida en tu oficina, el camión que lo transportó, el almacén donde durmió, el técnico que borró el disco, la planta que lo destrozó o el comprador que le dio una segunda vida. Cada paso, sellado y verificable. Si alguien intenta cambiar algo a posteriori, todo el sistema lo delata.

Esto ya está pasando, no es ciencia ficción.

La fundación OBADA, una coalición con más de un centenar de empresas del sector ITAD a nivel mundial, lleva desde 2017 desarrollando un protocolo abierto que asigna a cada equipo un identificador único anclado en blockchain.

Trabajan codo a codo con la ISO para que se convierta en norma internacional. En España, Telefónica Tech y la empresa Éxxita Be Circular lanzaron en 2022 el llamado Pasaporte Verde Europeo, un código QR pegado a cada dispositivo recuperado que da acceso a su historial completo: cuántas veces se reparó, qué piezas se cambiaron, qué huella de carbono ahorró.

Lo aplican ya a los más de 500.000 equipos que Éxxita procesa cada año. Otros nombres del ecosistema son la holandesa Circularise, que da pasaportes digitales a clientes como Porsche, e Iron Mountain, gigante mundial que con su plataforma Teraware emite certificados serializados imposibles de duplicar para grandes bancos y operadores de centros de datos.

La conexión con la economía circular es directa, casi obvia. Sin trazabilidad fiable, nadie quiere comprar un equipo reacondicionado.

Sin certificados infalsificables, ningún departamento de cumplimiento de un hospital, un banco o un ministerio aprueba donar material en lugar de destruirlo.

Cuando todo eso se resuelve, los números cambian.

La división financiera de HPE presume de remarketear el 89 por ciento de los equipos que recibe; solo un 0,4 por ciento acaba como residuo electrónico real. Esa es la diferencia entre tirar valor a la basura y devolverlo al circuito.

A partir de 2027, además, ya no será una opción elegante para empresas con buena imagen.

La Unión Europea aprobó el Pasaporte Digital de Producto, que se irá implantando de forma escalonada en baterías, electrónica y otros sectores hasta 2030. Sin él, vender en el mercado europeo se complicará bastante. La pregunta deja entonces de ser si la blockchain entrará en el ITAD, y pasa a ser cuánto tarda en convertirse en el estándar invisible que todos damos por hecho.

En resumen, el ITAD es ese rincón poco glamuroso donde se decide si nuestra tecnología termina contaminando, filtrando datos o renaciendo. La blockchain está aportando a este oficio algo que llevaba décadas faltando: una caja negra inviolable que registra cada paso del recorrido. Casos como el Pasaporte Verde de Telefónica o la red OBADA muestran que la economía circular tecnológica ya tiene infraestructura para ser transparente, rentable y auditable. Lo que parecía burocracia se está convirtiendo, sin ruido, en revolución silenciosa.

Referencias

Éxxita Be Circular. (2022, 7 de abril). Éxxita Be Circular y Telefónica Tech crean el Pasaporte Verde Europeo para equipos electrónicos certificado con blockchain. https://exxita.com/2022/04/07/exxita-be-circular-y-telefonica-tech-crean-el-pasaporte-verde-europeo-para-equipos-electronicos-certificado-con-blockchain/

Grand View Research. (2024). IT asset disposition market size, share & trends analysis report, 2024-2030. https://www.grandviewresearch.com/industry-analysis/it-asset-disposition-market

U.S. Securities and Exchange Commission. (2022, 20 de septiembre). SEC charges Morgan Stanley Smith Barney with extensive failures to safeguard personal information of millions of customers [Comunicado de prensa]. https://www.sec.gov/news/press-release/2022-168

Unión Internacional de Telecomunicaciones, & Instituto de las Naciones Unidas para la Formación Profesional y la Investigación. (2024). The Global E-waste Monitor 2024. ITU & UNITAR. https://ewastemonitor.info/the-global-e-waste-monitor-2024/

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