Las Smartcities se defienden de El Niño con sol y viento

Con un fenómeno de El Niño que la agencia climática de Estados Unidos da casi por seguro en la categoría de muy fuerte, Latinoamérica vuelve a mirar con angustia sus embalses, sin embargo, esta vez el país cuenta con una matriz más diversa, con parques solares y miles de techos con paneles que rinden más cuando deja de llover, una ventaja que nuestras ciudades inteligentes deberían aprovechar sin perder un solo día.

Un Niño que rompe récords

Por: Gabriel E. Levy B.

El fenómeno El Niño (FEN) o simplemente El Niño, es un fenómeno o evento de origen climático relacionado con el calentamiento del océano Pacífico oriental ecuatorial, el cual se manifiesta erráticamente cíclico, Arthur Strahler habla de ciclos de entre tres y ocho años, que consiste en realidad en la fase cálida del patrón climático del Pacífico ecuatorial denominado ENOS (El Niño-Southern Oscillation, ENSO por sus siglas en inglés), donde la fase de enfriamiento recibe el nombre de La Niña.

Este fenómeno, en sus manifestaciones más intensas, provoca estragos en la zona intertropical y ecuatorial debido a las intensas lluvias, afectando principalmente a la región costera del Pacífico de América del Sur.

Se produce el desplazamiento zonal de la piscina caliente hacia el Este Ecuatorial del Pacífico (EEP) y se alcanza la fase de El Niño. Bajo esta condición la temperatura superficial excede los 20 °C.

Latinoamérica, otra vez contra la pared

Para LATAM la noticia no podría llegar en un peor momento, el fenómeno podría alcanzar una intensidad muy fuerte entre septiembre y febrero, cuando los ríos que alimentan las hidroeléctricas Andinas ya suman cuatro meses con aportes por debajo del promedio y el consumo de electricidad crece cerca de un 6 %, en parte por el calor, la erosión y otros factores tanto ambientales como de intervención humana, en Colombia, el sistema de interconexión eléctrica entró en estado de alerta a mediados de septiembre y los análisis de mediano plazo proyectan que al menos ocho grandes embalses, entre ellos los de Guatapé y Chivor, podrían caer a sus niveles más bajos en veinte años, poniendo la autonomía energética del país en grave riesgo.

La memoria de 2024

Lo vivimos hace apenas dos años, durante El Niño de 2023 y 2024 los embalses bajaron a menos del 30 %, su nivel más bajo en dos décadas, y el precio de la energía en el mercado mayorista pasó de unos 350 pesos por kilovatio hora a 1024 pesos en octubre de 2023, un golpe que terminamos pagando todos en la factura, sobre todo en la región Caribe, donde las tarifas residenciales subieron un 24,8 %, por eso inquieta tanto que XM, la empresa que opera el sistema eléctrico nacional, proyecte que esta vez las reservas podrían bajar hasta un 19,3 %, un mínimo histórico.

El sol brilla cuando la lluvia se va

En mi opinión, cualquier decisión energética en la región debería partir de un hecho sencillo, El Niño reduce las lluvias, pero despeja el cielo y aumenta la radiación solar, y en La Guajira el viento sopla con más fuerza en plena temporada seca, una complementariedad que el investigador Julian Hidalgo Ospina analizó en una tesis de la Universidad Nacional, cuyas simulaciones señalan a los parques solares del Caribe y a los eólicos de La Guajira como los mejores aliados de las hidroeléctricas durante las sequías, algo que ya comprobamos en el último Niño, cuando la solar y la eólica cubrieron por primera vez cerca del 5 % de la demanda nacional, según XM.

“Se encontró que los proyectos solares ubicados en la región Caribe y Centro sobre el Valle del Magdalena, los proyectos eólicos en La Guajira y zona Costera del Caribe y las plantas hidroeléctricas hacia el sur del país, en Nariño y Cauca, son los que mejor complementan la generación de las plantas hidroeléctricas existentes, al tener una mayor producción de energía cuando estas últimas se ven afectadas por sequías”. Julian Hidalgo Ospina

Las cifras que conviene mirar con mucha atención

Sin embargo, conviene leer los anuncios oficiales con cuidado, el Ministerio de Minas y Energía celebró en julio que el país superó los 4,6 gigavatios instalados en proyectos solares y eólicos, pero el diario El Colombiano, que circula principalmente en la ciudad de Medellín, Colombia, mostró que XM registraba por esos días apenas 2,2 gigavatios solares de capacidad efectiva y cero eólicos, porque la capacidad instalada mide la potencia máxima de una planta en condiciones ideales, aunque siga en pruebas, mientras la efectiva refleja lo que el sistema puede usar de manera continua.

Personalmente considero que esa brecha obliga a matizar el optimismo oficial, porque los paneles dejan de producir al caer la tarde, en las horas de mayor consumo, y el propio Hidalgo Ospina advierte en su tesis que esa variabilidad le resta confiabilidad al sistema, por eso necesitamos baterías que guarden la energía del mediodía para usarla en la noche, una tarea que Colombia apenas empieza a atender.

El viento que se quedó en La Guajira

El caso del viento resulta todavía más doloroso, La Guajira tiene uno de los mejores recursos eólicos de Suramérica, con un potencial cercano a los 18 gigavatios según la Asociación de Energías Renovables, SER Colombia, pero las consultas previas con las comunidades wayuu, un diálogo obligatorio antes de intervenir su territorio, y unos trámites ambientales interminables frenaron los grandes parques, y en este caso la parálisis seguramente nos saldrá muy costosa, pues los meses secos son los que más viento traen al desierto guajiro.

La ciudad también puede producir su energía

En este punto las Smartcities tienen mucho que aportar, porque una ciudad inteligente dispone de enormes superficies en techos y parqueaderos para producir parte de su energía, y en Colombia esa tendencia ya arrancó, la Unidad de Planeación Minero Energética, UPME, contaba en mayo más de veinticuatro mil techos solares registrados como sistemas de autogeneración, es decir, instalaciones donde hogares y empresas producen su propia electricidad y entregan a la red lo que les sobra, 9360 de ellos instalados solo en 2025, un récord para el país.

Lo que llega tarde y lo que podemos hacer ya

La subasta de energía limpia que el Ministerio cerró en julio adjudicó 995 megavatios solares y cerca de 100 megavatios en baterías, suficientes, según sus cálculos, para multiplicar por diez el almacenamiento del país, sin embargo, esos contratos arrancan en 2030 y no servirán para este Niño, mientras la ministra de Minas y Energía del gobierno de Abelardo de la Espriella, María Nohemí Arboleda, alertó hace pocos días que la seguridad energética atraviesa un momento vulnerable, y XM advierte que el país deberá apoyarse más en las plantas térmicas, cuando el gas nacional escasea.

El espejo uruguayo

Uruguay ofrece una lección valiosa, tras una larga sequía que golpeó sus hidroeléctricas el país apostó por parques eólicos y solares, y en 2022, con tres años seguidos de represas por debajo del promedio, su Ministerio de Industria, Energía y Minería reportó que el 91 % de la electricidad provino de fuentes renovables, porque el viento y el sol le permiten guardar el agua para los momentos críticos, una lógica que Colombia probablemente debió copiar hace años.

Finalmente, creo que el mayor riesgo consiste en olvidar el problema cuando regresen las lluvias, como tantas veces nos ha ocurrido, por eso considero que el nuevo gobierno debería atender las nueve medidas que el gremio solar, ACOSOL, le propuso en agosto para destrabar la autogeneración, y que alcaldes y concejos deberían incluir los techos solares y el almacenamiento en los planes de ordenamiento territorial, la hoja de ruta que define cómo crece cada ciudad.

En resumen, El Niño de 2026 avanza con una fuerza que probablemente no hemos visto en décadas, y las energías renovables aparecen como la mejor estrategia para contenerlo, porque el sol y el viento rinden más cuando falta la lluvia, sin embargo, su aporte dependerá de que convirtamos los megavatios anunciados en energía disponible y de que llenemos de paneles y baterías los techos de nuestras Smartcities.

Referencias

  1. Asociación Empresarial Eólica. (2010, 26 de diciembre). La eólica en Colombia no despega. https://reve.aeeolica.org/2010/12/26/la-eolica-en-colombia-no-despega/
  2. Climate Prediction Center. (2026, 21 de septiembre). ENSO: Recent evolution, current status and predictions. National Oceanic and Atmospheric Administration. https://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/analysis_monitoring/lanina/enso_evolution-status-fcsts-web.pdf
  3. El Colombiano. (2026, 20 de abril). Embalses deberán subir a 80 % para evitar estragos por Súper El Niño. https://www.elcolombiano.com/negocios/super-nino-embalses-racionamiento-2026-OF35657081
  4. El Tiempo. (2017, 28 de agosto). La Guajira, todo un potencial energético. https://www.eltiempo.com/economia/sectores/la-guajira-todo-un-potencial-energetico-123500
  5. El Universal. (2026, 24 de septiembre). MinMinas alerta por aumento de la demanda de energía pese a estabilidad de embalses. https://www.eluniversal.com.co/colombia/2026/09/24/minminas-alerta-por-aumento-de-la-demanda-de-energia-pese-a-estabilidad-de-embalses/
  6. Global Energy Monitor. (2026). Perfil energético: Uruguay. https://www.gem.wiki/Perfil_energ%C3%A9tico:_Uruguay
  7. Hidalgo Ospina, J. (2025). Análisis de la complementariedad energética en Colombia y su impacto en la confiabilidad del sistema eléctrico colombiano [Tesis de maestría, Universidad Nacional de Colombia]. https://repositorio.unal.edu.co/items/2955c26d-0426-48f7-8080-3cee99710877
  8. (2026, 2 de septiembre). Max Henríquez alertó sobre un posible racionamiento de agua y energía desde septiembre por recrudecimiento del fenómeno de El Niño. https://www.infobae.com/colombia/2026/09/02/max-henriquez-alerto-sobre-un-posible-racionamiento-de-agua-y-energia-desde-septiembre-por-recrudecimiento-del-fenomeno-de-el-nino-lo-que-se-viene-es-muy-grave/
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