
Cada vez que usted llega a El Dorado y ve grúas, bodegas y avenidas nuevas asomando entre los cultivos de la Sabana, observa algo más ambicioso que un aeropuerto.
Bogotá quiere volver su terminal el corazón de una ciudad entera. La idea tiene nombre, tiene historia y tiene defensores apasionados.
También tiene críticos furiosos. Esta es la historia de la aerotrópolis, el modelo urbano que pone el avión en el centro de todo.
El hombre que volteó la ciudad de cabeza
Por: Gabriel E. Levy B.
Durante todo el siglo XX las ciudades trataron al aeropuerto como un vecino incómodo.
Lo empujaban lejos, al borde del mapa, para que el ruido de los aviones no molestara a nadie.
John Kasarda, profesor de la Universidad de Carolina del Norte, propuso lo contrario. Su frase resume el giro: en el siglo XX los aeropuertos se construían alrededor de las ciudades, y en el siglo XXI las ciudades se construirán alrededor de los aeropuertos.
A esa idea la bautizó aerotrópolis.
La palabra había aparecido por primera vez en 1939, en un dibujo del artista Nicholas DeSantis para la revista Popular Science, pero fue Kasarda quien la convirtió en teoría y la lanzó al mundo con su libro Aerotropolis: The Way We’ll Live Next, escrito junto al periodista Greg Lindsay en 2011.
La lógica detrás es sencilla.
Un aeropuerto grande mueve millones de pasajeros y toneladas de carga cada año, y a esa máquina se le pegan hoteles, bodegas, fábricas, oficinas y centros comerciales hasta formar una región completa. Kasarda lo llama la quinta ola del desarrollo urbano.
Primero mandaron los puertos de mar, luego los ríos, después los ferrocarriles, más tarde las autopistas y ahora los aeropuertos.
La ventaja competitiva ya no es la escala sino la velocidad.
Un cargamento de flores, de microchips o de vacunas vale por llegar rápido, no por llegar barato.
Del iPhone chino a las pistas de Dubái
Los ejemplos más impresionantes están en Asia. En Corea del Sur, el aeropuerto de Incheon se une por un puente de doce kilómetros con Songdo, una ciudad inteligente levantada sobre terreno ganado al mar con una inversión cercana a los 35.000 millones de dólares.
En China, la zona económica del aeropuerto de Zhengzhou ocupa 415 kilómetros cuadrados y alberga la planta de Foxconn que ensambla los iPhone de Apple. La prensa la apodó la Ciudad del iPhone, y en temporada alta emplea entre 200.000 y 300.000 trabajadores. Kasarda fue su asesor principal.
Dubái juega en otra liga. En 2024 aprobó una expansión de 35.000 millones de dólares para convertir su aeropuerto de Al Maktoum en el más grande del planeta, con capacidad proyectada para 260 millones de pasajeros al año. Y en Estados Unidos, la ciudad de Memphis se promociona como America’s Aerotropolis gracias al enorme centro de operaciones de FedEx que late en su corazón.
Bogotá entra al juego
Aquí viene la parte que nos toca.
El Dorado dejó de ser un aeropuerto cualquiera. En 2024 movilizó 45,8 millones de pasajeros y cerca de 809.000 toneladas de carga, y por primera vez en más de seis décadas superó a Ciudad de México y a São Paulo como el primer aeropuerto de América Latina.
Sobre esa fortaleza, la Alcaldía de Bogotá lanzó en 2025 el programa Bogotá Ciudad Aeropuerto, que adopta de forma abierta el modelo de aerotrópolis.
Promete más de 20 billones de pesos de inversión, planea llevar TransMilenio y un ramal del RegioTram de Occidente hasta la terminal, y busca habilitar suelo industrial y logístico en el entorno, en zonas como el Distrito Aeroportuario de Engativá y Fontibón.
Conviene no confundir tres proyectos que la prensa suele revolver.
El Dorado Max es la ampliación del aeropuerto actual, que aspira a llegar a 73 millones de pasajeros sin moverse de su sitio.
El Dorado II es un aeropuerto nuevo y distinto, planeado entre Madrid y Facatativá, hoy frenado porque la autoridad ambiental archivó su licencia.
Y Bogotá Ciudad Aeropuerto es el plan urbano que ordena todo el territorio alrededor de El Dorado. Tres cosas, tres nombres parecidos, un solo enredo periodístico.
Medellín avanza por su lado. El aeropuerto José María Córdova, en Rionegro, movilizó cerca de 14,5 millones de pasajeros en 2025 y ya rebasó su capacidad de diseño.
En marzo de 2026 la Agencia Nacional de Infraestructura aprobó obras para subir de 11 a 17 millones de pasajeros al año. Cartagena también sueña con una terminal nueva en el sector de Bayunca.
Lo que no aparece en los renders
No todos aplauden. Los críticos advierten que una aerotrópolis multiplica las emisiones, el ruido y el consumo de suelo.
Un urbanista molesto lo dice sin rodeos: el desorden urbano cerca de un aeropuerto sigue siendo desorden urbano.
En 2007, un grupo de investigadores australianos publicó una crítica célebre al modelo de Kasarda y cuestionó si era sostenible en energía y seguridad a largo plazo.
En la Sabana de Bogotá la pelea es concreta.
El Dorado II amenaza humedales y desplaza cultivos de flores, y por eso enfrenta una oposición ambiental dura. En otros países, varios proyectos vendidos como aerotrópolis jamás se construyeron o terminaron en ejecuciones hipotecarias. La promesa de empleo y riqueza, a veces, se queda en maqueta.
El futuro despega igual
Pese a las dudas, el modelo no frena. La carga aérea creció 3,4 por ciento en 2025, un récord empujado por el comercio electrónico. Kasarda ya habla de una Aerotrópolis 4.0, con taxis voladores eléctricos, vehículos autónomos y economía digital cosidos al aeropuerto. La pregunta de fondo sigue abierta.
¿Cómo construir una ciudad alrededor del avión sin chocar de frente con el clima?.
Colombia tendrá que responderla pronto, porque las grúas ya están trabajando.
En resumen, Una aerotrópolis es una ciudad que crece alrededor de un aeropuerto, no al revés. El profesor John Kasarda convirtió esa idea en teoría y el mundo la copió, de Corea a Dubái. Bogotá la adoptó en 2025 con su programa Ciudad Aeropuerto, mientras El Dorado lidera la región. El modelo promete empleo e inversión, aunque arrastra costos ambientales que Colombia todavía no resuelve. El avión manda.
Referencias
Agencia Nacional de Infraestructura. (2026). La ANI viabiliza obras de ampliación en el aeropuerto José María Córdova de Rionegro. https://www.ani.gov.co
Alcaldía Mayor de Bogotá. (2024). Distrito Aeroportuario Engativá: Bogotá se proyecta a ser una ciudad portuaria. https://bogota.gov.co/mi-ciudad/planeacion/distrito-aeroportuario-engativa-proyecto-que-beneficiara-bogota
Charles, M. B., Barnes, P., Ryan, N., & Clayton, J. (2007). Airport futures: Towards a critique of the aerotropolis model. Futures, 39(9), 1009-1028. https://doi.org/10.1016/j.futures.2007.03.017
International Air Transport Association. (2026). Air cargo market analysis: December 2025. https://www.iata.org
Kasarda, J. D., & Lindsay, G. (2011). Aerotropolis: The way we’ll live next. Farrar, Straus and Giroux.
Lindsay, G. (2011). The age of aerotropolis. UNC Endeavors, University of North Carolina. https://endeavors.unc.edu/the_age_of_aerotropolis
Site Selection Magazine. (2022). Incheon airport city is tops. https://siteselection.com/incheon-airport-city-is-tops/


